Si
de cerrar este irregular e inclasificable año se trata, por buscar un compacto
significado sin caer en la evidencia, por unir escenarios y tramas agridulces,
más allá de que la compra del mismo se diese dos años atrás y de que musicalmente no
me genere un interés especial, recordaré este de Gov´t Mule, Déjà Voodoo, comprado el doce de abril
de dos mil trece.
En
Madrid eran entonces los días aún inestables y lluviosos, pero en Alicante,
adonde viajamos el jueves de aquella semana, la temperatura era mucho más suave
y benévola, lejos aún de su característico sofoco estival.
Los
motivos que en aquella ocasión nos llevaban hasta allí eran principalmente dos,
por un lado la consulta que D. necesitaba hacer en la hemeroteca municipal de
una serie de documentos relacionados con la actividad teatral celebrada en la ciudad a comienzos del siglo pasado y, por otro, ajustado el primero a este, el
concierto que Loquillo daba aquel mismo sábado en una sala de San Vicente del Raspeig.
El
viernes doce D. empleó la mañana en compilar toda la información documental que necesitaba, y yo, sin
grandes prisas, en el habitual paseo hasta FNAC, cuyo local en Alicante se
sitúa no muy lejos de la estación, en la parte baja de una galería comercial muy poco transitada. A
diferencia del de Madrid, además del trato amable de la plantilla empleada en
la capital levantina, cuenta este también con la particularidad de ofrecer con
frecuencia al comprador de compactos la sorpresa que genera el desorden y la
venta moderada. Si se busca alguno en concreto, a pesar de hacerlo guiados por
la ordenación alfabética que parece regir la disposición del producto, lo
habitual es que toda la sección se encuentre dispuesta con la misma lógica que
deja a su paso un torbellino; por lo que es frecuente que el compacto buscado
se encuentre en una ubicación inesperada y, además, dada la poca venta de la
que parece gozar el género en el Levante español, los precios, en algunos
casos, al pertenecer a catálogos vencidos y obsoletos, se encuentren muy por
debajo de lo que incluso el más optimista podría esperar.
Aquel
día, movido por el anuncio de los primeros grupos confirmados para el inminente
Azkena, una práctica que desde hace un par de años se ha convertido en habitual, di con uno de
Gov´t Mule, de los que aún no tenía ninguno, a un precio, claro, muy por debajo
del que había visto en un par de tiendas madrileñas.
Desprecinté
el compacto sentado en la explanada del paseo marítimo, esperando a D., que llegó, como decía aquella canción incluida en el LP de los Rolling Stones ya
citado en una de las primeras entradas de este blog, colorida y primaveral.
| Déjà Voodoo, 12 de abril de 2013. |

