Decía el hermano de A. que su principal objetivo cuando viajaba era recorrer las tiendas de música del lugar. Los viajes no tienen para él un aliciente mayor.
A finales de agosto estuvimos durante una semana en Londres, aprovechando la celebración de la boda de F. y E. Siempre que se viaja a ciudades que se han visitado con anterioridad resulta inevitable pensar en aquellas otras veces, en las circunstancias que se dieron entonces y en los lugares que se frecuentaron.
La primera vez que estuve en Londres fue en mil novecientos noventa y nueve, al poco de terminar mi empleo veraniego en el Parque de Atracciones. Aquellos meses estivales, de igual manera que yo los habíamos ocupado en atender una atracción de feria, M. los había pasado en la capital inglesa trabajando y tratando de mejorar su nivel de inglés; su presencia allí fue el acicate definitivo.
Después del paso por la facultad, Londres se había convertido en una ciudad ineludible. Muchos de mis compañeros la habían frecuentado con la asiduidad con que uno había pisado el terruño toledano. Sus apreciaciones, artísticas y musicales, unidas a la afición que había tomado por los pintores Prerrafaelitas, me había generado una expectación que había convertido el viaje a Londres en una obligación de sesgo casi iniciático.
Durante estos días de finales de agosto, paseando con D. y O., he reparado con cierta incredulidad en aquella primera vez que visité la ciudad (mucho más que en las veces posteriores). Ni tan siquiera recuerdo en qué barrio vivía entonces M., si en el norte o en el sur, si en una vecindad marginal o en una de corte más residencial. Hay una calle, Essex Road, que me viene vagamente a la memoria… O yendo a aspectos puramente prácticos: ¿Dónde hice entonces la compra de los billetes de avión? ¿Puede que en aquella discreta agencia de viajes que se abría en la calle del Río Manzanares? ¿Cómo me desplacé el día del vuelo hasta el aeropuerto? ¿En transporte público? ¿Me acercaría mi padre? ¿Cómo comunicaría mi llegada a M.? ¿Y a mis padres?... Veinticuatro años después, aquel viaje se me figura como un suceso ajeno e improbable.
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| Heaven and Earth, 30 de agosto de 2023. |
