domingo, 19 de enero de 2020

Coto turístico.

De vez en cuando se dan estas coincidencias y se queda uno pensativo recordando  aquellas teorías que Arthur Koestler manejaba buscando clarificar de manera científica la naturaleza secreta del azar.
Hace un año que cerró el Angie. Las primeras veces que bordeé su manzana después del cierre ni tan siquiera quise echar un vistazo a su fachada por evitar la constatación de la pérdida, pero no hace mucho, una mañana soleada, infalible a cualquier tipo de melancolía, conocedor por otros del nuevo destino del local, me detuve delante de ella, a los mismos dos pasos que precedían siempre nuestra entrada, y comprobé en qué se había convertido: un anodino bar de tapas más para distracción y deleite del público foráneo.
Pensando en el compacto al que le dedicaría las líneas de este mes, concreté, por darle algo de significación al aniversario del cierre de lugar tan querido, que el compacto en cuestión sería Goats Heap Soup, de Los Rolling, aquel que contiene la canción que daba nombre al local. Eché un vistazo al listado de compactos y comprobé que dicho álbum precisamente, ¡oh, inocente casualidad!, lo compré un dieciocho de enero (el mismo día que fue ayer, cuando empecé a redactar esta entrada)…
Como sucede con otros muchos, Goats Heap Soup, antes de llegar en el sólido formato, fue precedido del formato casete, en el arranque del verano del noventa y cuatro. Las razones de este afán acumulador de un mismo disco en distintos soportes (de este, incluso, B. me lo regaló en formato vinilo), como ya he referido en alguna otra ocasión, por un lado son de índole práctica, “para que su escucha me resulte más próxima y sencilla”, y por otro para que “de alguna manera, simbólicamente, quede definitivamente asentado en la colección.”
La noche del dieciocho de enero de dos mil doce había quedado con los italianos, F. y M., en una taberna irlandesa próxima a Santa Ana. Antes de encontrarme con ellos anduve por Fnac, donde unas semanas atrás había visto abaratada la mayor parte de la discografía de Los Rolling. Cargué con este y con algunos otros más. En la taberna irlandesa, rebosante de una clientela foránea atenta al fútbol televisado, no había sitio ni para llevarse la pinta a los labios.
(Esta misma semana he estado dando una vuelta por Huertas. La taberna irlandesa sigue abierta, lo cual, dado que en Madrid de un tiempo a esta parte todo el ocio orientado al turismo es garantía de permanencia, era cosa más que previsible.)

Goats Head Soup, 18 de enero de 2012.