Resulta
curioso como las noticias y los días se solapan y se amontonan unos sobre otros
y lo que fue actualidad, casi inmediatamente, parece crónica remota.
A
la muerte de David Bowie, decía, una semana después le siguió la de Glenn Frey,
poco antes también de cumplir los setenta. De Glenn Frey, más allá de su
carrera con los Eagles, sólo tengo un recopilatorio, Solo Collection, el cual compré recientemente, además de por lo
asequible de su precio, por contener una canción por la que siempre he sentido
un gusto especial, You belong to the city,
evocadora, o al menos así siempre me ha parecido, de toda aquella escenografía
urbana propia de la cinematografía americana de los años ochenta.
Pero
no voy a detenerme en dicho recopilatorio, que salvo por un par de temas, tiene
un tono menor; hablar de Glenn Frey finalmente es hacerlo de los Eagles. ¿Y
qué mejor si lo que se busca es hablar del grupo al que durante tantas décadas perteneció
que detenernos en su Hotel California,
un LP que por más que se escuche sigue sonando contundente y vivo?
Aquel
veintiuno de enero de mil novecientos noventa y ocho, como todas las últimas
semanas de los eneros universitarios, no tenía clase, pero sí la obligación de
preparar los exámenes inminentes. Después de comer, animado por un inesperado
sol invernal, bajé caminando hasta Parquesur. Buscaba, sobre todo, endulzar un
poco la monotonía académica con el paseo
y la compra de algún compacto y, si daba con algo de interés, comprarle también
un regalo a mi hermana C., que ese mismo día celebraba su diecinueve
cumpleaños.
El
compacto de los Eagles lo encontré en la sección musical del supermercado que
ocupaba entonces (y aún ahora) gran parte del centro comercial, cuando en dicho
departamento el surtido era cuantioso y atractivo.
Siempre he estudiado con
música de fondo. Un hábito que he tenido desde tiempos escolares, quizá debido
a la necesidad de aislamiento que se genera si se busca algo de concentración y
se vive en una modesta casa de unos sesenta metros cuadrados y se es miembro de
una familia numerosa. Por este motivo, el compacto de los Eagles, ya desde ese
primer día, lo escuché muchas veces entonces, ambientando aquel tiempo de
estudio como ningún otro.
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| Hotel California, 21 de enero de 1998. |
