sábado, 10 de julio de 2021

Coliflor y chicharro.

Contrarían aquellos días que inmersos en la cerrazón del invierno o del verano, por ser estas las dos estaciones más extremas, amanecen con un discurso contrario al devenir general, cargados de un sol templado o bien de una lluvia desapacible, obligándonos a buscar en el armario una prenda acorde al imprevisto meteorológico.

Como la ropa, ya se ha dicho en alguna ocasión anterior, los compactos tienen también su estación específica, y dependiendo del momento del año en que nos encontremos siempre se sentirá uno más cómodo vestido de una música u otra. 

Hay compactos que son como esos días impares, que siendo lo natural -por muy subjetivas razones- que se les asocie a tal o cual periodo del año, terminan significándose en otros totalmente opuestos. Uno de ellos es este Avalon, de Roxy Music, que llegó a mi estantería a mediados de julio de dos mil. (No esperen, queridos y selectos lectores, que les desgrane los motivos por los cuales mi prejuiciosa comprensión lo hubiese dispuesto junto a los gruesos jerséis de lana y no entre las camisetas de manga corta, que es a la postre donde ha quedado apilado.)

Hace unos días charlaba con D. en relación a algunas amistades que se perdieron. Ella fue quien trajo a L. a la conversación. Me preguntaba si la echaba de menos. Le respondí que no, casi como en un acto reflejo. Ella sabe que de todas aquellas amistades que los contratiempos, la incomprensión, la desidia y los malentendidos han ido echando por tierra es la de G. la que más extraño. Pero pensé entonces en L. -y lo he vuelto a hacer unos días después- en todos aquellos meses y años que compartimos, particularmente en aquella época en que nos encontrábamos los dos viviendo en Madrid. 

A las cenas que todos los martes organizábamos en nuestra casa de la calle Segovia, a las cuales cada compañero de piso invitaba, dependiendo de la semana, a un par de comensales, L. era una asistente con plaza fija. Aquel dieciocho de julio incluso llegó a casa antes que yo. Cocinaba E. Yo aparecí con este compacto de Roxy Music un rato después. Ella me aguardaba con la noticia de que desde la Concejalía de Cultura de Leganés nos habían seleccionado para impartir un curso de Historia del Arte de cara a septiembre.

 - ¡Qué buena música se escucha siempre en esta casa! -exclamó entusiasta cuando cargamos el cedé en la cadena que guardábamos en el mueble del salón, animada tanto por la viveza de la canción de arranque como por la posibilidad de llevar a cabo aquel curso que tan atractivo nos parecía.


Avalon, 18 de julio de 2000.