martes, 25 de abril de 2017

Los otros lugares (III...).

Decía Paddy McAloon que una vez lanzado el primer disco de Prefab Sprout, Swoon, tan descontento estaba del resultado final, su deseo hubiese sido ir tienda por tienda, de norte a sur de Inglaterra, en busca de los ejemplares que aún quedasen por vender y hacerse con todos ellos; así, pensaba, el mal, como un incendio descontrolado, encontraría menos fuentes de propagación y su rubor algo de alivio. 
En línea con esta intención, más allá de la retórica del músico, en artículos recientemente editados, es juicio generalizado, destacar de Paddy McAloon su laboriosidad y deseo de perfeccionismo, y situar a Prefab Sprout en una de las posiciones principales de la música Pop de las últimas décadas.   
Los días finales de julio de dos mil quince visitaba Londres por tercera vez, una ciudad donde en ocasiones anteriores la compra de compactos había sido muy cuantiosa. Aquel veintinueve de julio salí de casa de F. y E. pasadas las once de la mañana. Había dormido casi diez horas, lo cual, dada la inquietud e incertidumbre general de las semanas precedentes, resultaba una novedad muy reconfortante. 
En la estación del barrio tomé el tren que me condujo hasta Victoria Station y anduve luego por los alrededores de Buckingham Palace, terriblemente concurridos. 
En cuanto a las tiendas de discos para este viaje, a diferencia de un par de museos señalados, no tenía recorridos ni intenciones precisas, confiaba que, tan sólo paseando, encontrase suficiente oferta.
En Bond Street di con un amplio local, perteneciente a una cadena cuyo nombre no recuerdo que, distribuido en dos plantas, se dedicaba principalmente a la venta de cine, música y literatura. Los compactos se encontraban en el segundo piso y ocupaban decenas de metros cuadrados, divididos y ordenados concienzudamente. Tanta oferta requería de una estrategia efectiva. Sin listado de búsqueda, después de una desbordante primera batida, resolví que, para que la compra fuese verdaderamente fructífera, no había mejor manera que ir paso a paso, letra a letra, artista por artista, sin importar el tiempo que tal táctica me llevase. 
De esa manera salí del local cargado con más compactos de los que el paseo que tenía previsto recomendaba. Si Paddy McAloon en su momento hubiese llevado a cabo su intención de purga, aquel veintinueve de julio, que luego me tuvo caminando durante horas por Regent´s Street y Camden, me hubiese aligerado, al menos, de parte de la carga.

Swoon, 29 de julio de 2015.

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