martes, 17 de octubre de 2017

"Los Rolling" (I).

Gran parte de la crítica musical actual, de igual manera que la crítica artística de las ultimas décadas, tiene el tópico y la retórica insustancial como principales mecanismos. Y eso a pesar de que sus comentarios y reflexiones buscan adornarse de una abstracción petulante y presuntuosa, de una imprecisión que, a falta de mayor base y erudición, busca disimular éstas, con la soberbia y circunspección de quien se siente capaz de poner límites al humo.
Hace unos días, al hilo del último concierto que dieron Los Rolling en España, el cronista de turno, aparte de ilustrar el relato de la actuación con las expresiones de manual que resultan inevitables para el grupo (él probablemente escribiría banda, que ha de parecerle una palabra más cosmopolita y desenfadada), cargantes e inservibles, y un par de reflexiones con intención cómica y ocurrente, de monologista poco inspirado, viene a señalar, sin especificarlo pero dándolo a entender, que referirse a los Rolling Stones como a Los Rolling, y no como a Los Stones, es una paletada.
Es otro de los aspectos que definen a la crítica musical actual, especialmente la de aquellos que se visten con el aroma, siempre atentos al fogonazo de la cámara y a la pose de escaparate: llegar tarde y además con afán exclusivista. Igual que quienes al referirse a Federico García Lorca, emplean el Federico como salvoconducto que parece legitimarles y aproximarles más que a nadie a la figura del poeta. 
¿Puede aquel que durante décadas (siendo coetáneo del periodista que firmaba la crónica), desde adolescente, ha ido comprando todos los discos del grupo, oficiales y rarezas, con variedad de ediciones y formatos, ha asistido a muchos de sus conciertos (esto, es verdad, no es cosa de mérito, ya que a nivel general los conciertos de Los Rolling son cada vez más una obligación social que un compromiso afectivo), ha coleccionado libros, revistas y demás mercadería, puede, decía, referirse a ellos como a Los Rolling?
Quizá sólo se trate de un tema lingüístico, de las pocas nociones que siendo adolescente se tenían de inglés y que le llevaban a uno a referirse a ciertos grupos por el que se imaginaba sería su nombre de pila; pero dar por hecho que por el modo en que estos se nombran pueda colegirse el grado de afición que se tiene a los mismos es una tontería cualquiera. 
Estoy seguro que, de igual manera, si entonces, cuando uno empezó a comprar los discos de Los Rolling, hubiese surgido un grupo nacional y hubiese tenido por nombre, por ejemplo, Los Petulantes Críticos, probablemente, por acortarlo, también uno se hubiese referido a ellos como a Los Petulantes y no como a Los Críticos

Bridges to Babylon, 29 de septiembre de 1997.

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