Nunca me planteé el doctorado como una opción de futuro. Haberlo llevado a cabo, tan solo haberlo tanteado, me hubiese obligado a conservar unos hábitos que ya entonces, con el fin de la licenciatura, prefería dar por terminados. En todo caso, de vez en cuando, por pasar el rato, sopesábamos qué materia de la trillada historiografía artística nos hubiera gustado abordar, qué aspecto perfiladísimo e intrascendente de nuestro vasto plan de estudios, hubiésemos deseado refreír una vez más.
Los docentes no nos ofrecían una perspectiva muy halagüeña del asunto. Había uno, particularmente fino y descreído, que mientras devanaba un cigarrillo, nos advertía: “No se engañen ustedes, en materia artística, especialmente de las vanguardias hacía atrás, está ya todo investigado… A no ser, eso sí, que les dé a ustedes por ocuparse del San Cristóbal de la calle central del retablo barroco de la iglesia mayor de un pueblo de la provincia de Soria. Pero, ¿a quién le interesa eso? ¡A nadie! ¡Ni a ustedes mismos! No les publicaría la tesis ni la diputación… Si quieren continuar en este mundillo, mejor la docencia, señores, la docencia; salvo que estén forrados de patrimonio, ni se les ocurra investigar…”
Cuando se planteaban aquellas fantasías doctorales todos buscábamos rizar el rizo y formular intereses fuera de lo predecible. Mi floritura recurrente tenía como pretensión analizar ciertas portadas de discos desde un plano teórico-artístico, establecer entre estas y la historiografía del arte algún nexo de unión. Como propósito tenía su atractivo, si bien, mis conocimientos sobre la materia no iban más allá de la absoluta nulidad.
Unas décadas después estos no han sufrido grandes variaciones, aunque cuando descubro alguna nota que bien podría haber encajado en aquellas disquisiciones, me detengo en ella como ante un cromo de la niñez.
Hace unos días estuve leyendo un artículo con relación a la portada del Sgt. Pepper's de los Beatles. Peter Blake, pintor británico vinculado a la primera figuración pop, es su coautor. Aún se mantiene en activo y, eventualmente, continua realizando portadas para discos. Sin necesidad de indagar minuciosamente -para lo cual, solo los doctorandos tienen verdadero manejo-, reconocí varias que tengo por aquí. Entre ellas esta, de uno de los últimos discos de estudio de Eric Clapton, I still do.

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