lunes, 14 de agosto de 2023

La puerta falsa (y II).

Como se daba a entender en la entrada anterior, hay grupos a los que se accede por una puerta falsa, no me refiero al atajo que suponen los recopilatorios o las grabaciones en directo, pienso en discos o canciones que destacaron comercialmente de manera sobresaliente franqueándonos la rampa de acceso pero que, a la postre, valorados en conjunto, resultan poco significativos y, en muchos casos, restringentes. La canción Owner of a lonely heart y, por extensión, el disco que la contenía, 90125, podrían ser un buen ejemplo, si bien se me vienen a la cabeza otros muchos. 

Más de quince años después de aquel tiempo al que me refería en la entrada precedente encontré en Fnac una caja que contenía cinco discos de Yes, desde el Going for the one al Big generator, es decir, su contenido cubría toda su producción desde finales de los  años setenta hasta mediados de los ochenta -incluido, claro, aquel 90125-. Digamos que aún podría haber afinado algo más la puntería, ya que su catálogo primero y más esencial en gran parte me era todavía desconocido. Pero aquellos discos que se incluían, especialmente los tres primeros, tenían un sesgo que se alejaba significativamente de su afán más comercial, resultándome particularmente atractivos. 

Aquella primavera de dos mil dieciséis, cuando la compré, D. se encontraba preparando sus pruebas de oposición, las que afortunadamente serían las definitivas. Todos los viernes se juntaba con su amiga T. en nuestra casa de la calle Amaltea, repasaban temas y ponían en común otros ejercicios. Desde mi habitación, las escuchaba compartir apreciaciones mientras que en el equipo sonaba alguno de estos cinco discos, especialmente Tormato, por el que tenía un gusto especial, dado el tono reconciliador y concluyente que tenía. 

Una de aquellas tardes primaverales de viernes, quedé en casa con E., buen conocedor del equipo musical que citaba en la entrada anterior, ya que con él compartí el referido piso de la calle Segovia durante casi cuatro años y medio. Resulta significativo constatar que después de mi familia, D. y O. es con él con quien más tiempo he vivido. Escucho ahora Tormato, y aquellas escenas que se daban entonces parecen seguir sucediéndose de igual manera en las habitaciones próximas: D. y T. repasando los contenidos de su oposición y E., de un lado para otro, despistado e impaciente.


Tormato, 25 de abril de 2016.

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